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Cenas que se montan, no se cocinan: ideas para días de cero energía

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Cenas que se montan, no se cocinan: ideas para días de cero energía

Para preparar una buena cena no siempre hay que cocinar. A veces, basta con abrir la nevera, elegir tres o cuatro ingredientes que combinen bien y montarlos con un poco de gracia.

Tostas, wraps, ensaladas, bocadillos o una tabla para picar son algunas cenas rápidas sin cocinar que puedes tener listas en cuestión de minutos. Poco esfuerzo, pocos utensilios y, lo mejor de todo, prácticamente nada que recoger después.

La fórmula más sencilla para montar una cena sin cocinar

Improvisar es mucho más fácil cuando tienes una pequeña fórmula en mente. No hace falta seguirla al pie de la letra. Basta con tenerla como referencia para decidir qué sacar de la nevera sin darle demasiadas vueltas.

Empieza por una base. Puede ser pan, una tortilla de trigo, unos crackers o incluso unas hojas grandes de lechuga. Añade después algo que dé consistencia a la cena, como atún, queso, jamón, pavo, hummus, legumbres ya cocidas o huevo cocido, si ya tienes alguno preparado.

A partir de ahí, completa con algo fresco: tomate, pepino, aguacate, zanahoria, hojas verdes, pimientos asados o cualquier verdura que no necesite preparación. Unos frutos secos, semillas o encurtidos pueden aportar el contraste final.

¿Y para unirlo todo? Una salsa que encaje con los ingredientes. No necesitas mucho más.

Tostas que solucionan una cena en cinco minutos

Las tostas vienen especialmente bien en esos días de pocas ganas. Apenas requieren preparación y admiten tantas combinaciones como ingredientes tengas a mano.

Puedes preparar una de tomate, aguacate y atún; combinar queso fresco con salmón ahumado y pepino; o recurrir a jamón serrano, tomate y unas hojas de rúcula. Si buscas sabores algo más intensos, prueba con una base de guacamole con pollo frío desmenuzado o combina pimientos asados con una conserva de pescado.

Y no hace falta recurrir siempre a la clásica rebanada: pan de pita, regañás, crackers o colines también pueden servir de base.

La idea es sencilla: elegir tres o cuatro ingredientes que funcionen juntos y olvidarse de complicar algo que precisamente debería ser fácil.

Wraps y rollitos: abrir, rellenar y enrollar

Si tienes tortillas de trigo en casa, tienes media cena resuelta. Los wraps son perfectos para preparar cenas rápidas sin cocinar, ya que permiten aprovechar prácticamente cualquier ingrediente que haya en la nevera.

Una combinación sencilla puede llevar lechuga, tomate, pavo y queso. Para algo más fresco, prueba con atún, aguacate, zanahoria rallada y unas hojas verdes. También puedes preparar una versión vegetal con hummus, pepino, tomate, zanahoria y brotes.

Aquí una buena salsa ayuda a dar jugosidad al relleno y a redondear el conjunto. Mayonesa, mostaza, guacamole o una salsa ligeramente picante como la Louisiana pueden cambiar por completo el resultado sin complicarte.

Solo tienes que repartir los ingredientes, añadir la salsa, cerrar bien la tortilla y listo.

Una tabla de picoteo también puede ser una cena

¿Quién ha dicho que una cena necesita un plato principal? Una tabla con varias cosas para picar puede resolver perfectamente la noche y, además, permite aprovechar esos pequeños restos que por separado no parecen dar para una cena.

No hace falta preparar una tabla digna de una foto. Pon en un plato grande un poco de queso, embutido, aceitunas, encurtidos, tomates cherry, crudités, frutos secos y algo de pan. Si tienes mayonesa, guacamole, La Brava u otra salsa para mojar, colócala en el centro.

Puedes adaptar las cantidades y los ingredientes en función de las personas que vayáis a cenar o de lo que encuentres en la despensa.

Además, viene genial cuando en casa cada uno quiere una cosa distinta: como todo va al centro, cada cual elige qué coger y cómo combinarlo.

Ensaladas que no empiezan y terminan en la lechuga

Una bolsa de hojas verdes puede ser el punto de partida de una cena rica y completa si añades ingredientes con diferentes sabores y texturas.

Por ejemplo, mezcla tomate, mozzarella, aceitunas y hojas de albahaca; combina garbanzos cocidos con tomate, pepino, cebolla y queso; o utiliza una base de rúcula y complétala con un poco de atún, aguacate y maíz.

Termina con un aliño sencillo o con una salsa que encaje con los ingredientes elegidos. La salsa César, la salsa yogur o la salsa miel y mostaza son tres buenas opciones.

Bocadillos rápidos y sabrosos: más allá del jamón y el queso

Un bocadillo puede ser una de las ideas fáciles para cenar más completas si prestas un poco de atención al relleno.

Prueba, por ejemplo, a combinar pollo frío, hojas verdes, tomate y mayonesa; atún, pimientos asados y aceitunas; mozzarella, tomate y rúcula; o aguacate, queso y vegetales crujientes con una salsa miel y mostaza.

También puedes jugar con el contraste entre ingredientes. Algo cremoso con algo crujiente, un elemento suave con otro más potente o un ingrediente fresco acompañado de una salsa con carácter, como la barbacoa o la Salsa Picante Sabor Intenso

No necesitas siete ingredientes. De hecho, tres bien elegidos suelen funcionar mejor que un bocadillo en el que acabas metiendo todo lo que encuentras.

Conservas: el comodín que conviene tener en la despensa

Cuando hablamos de cenas que se montan en menos de cinco minutos, las conservas merecen un apartado propio. Atún, bonito, sardinas, mejillones, berberechos, pimientos, espárragos, alcachofas o legumbres cocidas son algunos de esos comodines que pueden resolver buena parte de una cena sin apenas preparación.

Unos buenos mejillones con pan y una ensalada de tomate, unos garbanzos con verduras y salsa yogur o una tosta de atún y aguacate con salsa César son combinaciones sencillas que funcionan de maravilla y apenas requieren preparación.

Una despensa que te saque del apuro

Las cenas sin cocinar son mucho más fáciles cuando hay determinados básicos en casa. No hace falta llenar la despensa “por si acaso”, sino identificar aquellos ingredientes que realmente utilizas y que permiten improvisar combinaciones.

Pan o tortillas, alguna conserva, legumbres cocidas, frutos secos, encurtidos y un par de salsas en la despensa; queso, verduras que puedas comer en crudo y alguna opción proteica en la nevera. Con eso ya tienes bastante margen para improvisar.

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