Cuando pensamos en ensaladas, a muchos les viene a la cabeza un plato de verano sano,
fresco, ligero y, por qué no decirlo, algo repetitivo.
En buena medida porque se limitan a poner en un plato lechuga, tomate, cebolla —los que
se la ponen— regados con aceite y algo de vinagre. Pero circunscribir las ensaladas a los
meses de calor o acotarlas a unos pocos ingredientes es limitarse demasiado.
En este artículo vamos a demostrar que la ensalada puede ser un plato principal,
equilibrado, sabroso, y perfecto para cualquier estación. Para ello solo hace falta atreverse
con combinaciones nuevas y, sobre todo, saber jugar con los aderezos.
Porque, como vas a comprobar a lo largo de las siguientes líneas, si hay algo que marca la
diferencia entre una ensalada más y una que apetece repetir a diario es el aliño.
Ensalada perfecta = ingredientes de calidad + aliño perfecto
Una buena ensalada parte de una base vegetal fresca: hojas verdes, tomate, zanahoria,
pepino, col rallada, brotes… las opciones son casi interminables. Ahora bien, para que
esta resulte atractiva y dé ganas de llevarla a la mesa todos los días, no basta con la
selección de ingredientes.
Incorporar texturas (crujiente, cremoso, jugoso) y temperaturas (templado-frío) cambia
por completo la experiencia. Dicho esto, lo que transforma este plato fresco en uno
irresistible son los aliños para ensaladas saludables que, además de sazonar y completar
nutricionalmente la elaboración, le aportan personalidad.
Algo que se puede conseguir con una salsa de yogur, un poco de agridulce, un toque de
mojo picón, o incluso un sentidito de alioli suave. Bien aplicados, estos aliños pueden
sublimar cualquier ensalada y hacerla apetecible los 365 días del año.
Ensaladas originales para cualquier momento del año
Comer ensalada no tiene por qué ser sinónimo de dieta ni de rutina. Las combinaciones
posibles son prácticamente infinitas y permiten adaptarlas al frío, al calor, al hambre y a
lo que tengas por casa.
Algunos ejemplos de combinaciones que funcionan a las mil maravillas y que te pueden
servir de inspiración para crear ensaladas originales con sabor real que no llegues a
aborrecer nunca son:
Ensalada templada de garbanzos
Coloca una base de espinacas frescas, agrégale unos garbanzos cocidos, un calabacín
pasado por la plancha y un huevo duro y alíñalo todo con salsa yogur Choví y un poco de
pimentón.
Ensalada de lentejas con vinagreta de mostaza
Haz una cama de brotes verdes, cebolla morada, zanahoria rallada y lentejas cocidas y
riégale un poco aceite de oliva, vinagre, y una cucharadita de mostaza Choví para darle un
punto intenso que lo cambie todo.
Coleslaw reinventada
Si te gusta la ensalada de col, prueba a combinar un poco de repollo, zanahoria rallada,
manzana verde a rodajas finas y un puñado de nueces. Agrégale un poco de salsa césar y
conseguirás un resultado cremoso a la par que fresco que te encantará.
Ensalada de patata y judías verdes
Si a la clásica ensalada de patata y judías verdes hervidas le añades un huevo cocido y la
rematas con toque de allioli suave diluido con un poco de agua o yogur conseguirás
llevarla a otro nivel.
Ensalada de pasta integral con atún
Otro clásico como la ensalada de pasta integral con atún puede sublimarse incorporándole
unos pocos tomates cherry cortados por la mitad, un puñadito de aceitunas, una cebolla a
rodajas y una cucharada generosa de salsa barbacoa para darle un giro ahumado
tremendo.
Estas son solo algunas ideas que demuestran que, con ingredientes sencillos que todos
tenemos en la despensa y un nuevo aliño, es posible transformar por completo una
ensalada y hacerla mucho más apetecible.
La importancia del equilibrio a la hora de aliñar una ensalada
Aliñar bien no significa bañar la ensalada de salsa. Ni mucho menos. Se trata de encontrar
ese equilibrio entre lo ácido, lo salado, lo untuoso y ese toque inesperado que despierte
el paladar.
Por eso, si no eres de los que tiene una mano y un paladar fuera de lo común, te
recomendamos optar por las salsas Choví, elaboradas a partir de productos frescos y
naturales y con el equilibrio perfecto de cada ingrediente, como demuestran sus aderezos
más vendidos:
● Salsa yogur: cremosa y versátil, ideal para legumbres, pasta o verduras al horno.
● Mojo picón: le da personalidad a cualquier ensalada con patata, arroz o coliflor.
● Curry: si te van los sabores exóticos, combina muy bien con frutas, pollo o brotes
verdes.
● Mostaza con miel: ese equilibrio dulce-picante que levanta cualquier mezcla sin
taparla.
● Barbacoa: perfecta para darle un punto ahumado a ensaladas con carne o cereales.
La clave para que consigan ensalzar cualquier ensalada está en no pasarse. Con una
cucharada bien repartida basta para que tu ensalada gane sabor, sin perder su esencia ni
convertirla en otra cosa.
Ideas para no aburrirte comiendo ensalada
- Cambia las hojas verdes: no todo es lechuga. Usa canónigos, espinaca baby, kale,
col lombarda… - Incluye fruta: manzana, uvas, mango, naranja… funcionan muy bien con salsas
dulces. - Prueba cereales: arroz, cuscús, bulgur, quinoa… aportan saciedad y textura.
- Aprovecha sobras: verduras del mediodía, pollo a la plancha, pescado del día
anterior… casi cualquier alimento cocinado acompañado de una buena salsa,
funciona.
Como ves, lo importante no es solo lo que pones en el bol, sino cómo lo completas. Esa es
la razón de ser de las salsas Choví, pensadas para que cocinar no sea un esfuerzo y
comer sano no sea aburrido.
Haz la prueba. Coge tu ensalada de siempre y dale una vuelta. Cambia el aliño. Suma una
textura nueva. Añade sabor. Y verás que, con poco, puedes hacer mucho.



