Fomentar en nuestros hijos el hábito de la lectura es uno de los retos más difíciles y a la vez más satisfactorios una vez se consigue. Quizás el punto clave de esta cuestión está en que los niños lean cosas que les motiven y lean por el mero hecho de tener ganas de hacerlo. Pero, ¿cómo se consigue llegar a este punto?

 

Libros para niños pequeños

El hábito de la lectura es algo que hay que ir fomentando desde una edad muy temprana. Si un niño comienza a leer desde bien pequeño de manera constante, es probable que acabe cogiendo esta afición cuando sea adulto.

Cuando comienzan a tener edad suficiente para poder leer, aunque sea de forma lenta y pausada, es el momento clave para despertarles el gusanillo por la lectura. Los niños son curiosos, inocentes y tienen gran capacidad para la imaginación. Lo importante es ofrecerles el libro adecuado en el momento adecuado.

Los libros con animaciones, grandes ilustraciones y llenos de colorido y figuras reconocibles para su edad (animales, personas, etc.) son los más recomendados para los niños pequeños. Eso sí, estos libros deberían añadir al menos un par de palabras nuevas en cada cuento, para que aprendan a la vez que se divierten. Es interesante contar con una amplia variedad de cuentos y libros para que sea una actividad rutinaria y dinámica, evitando así la pesadez o el aburrimiento.

Además, la lectura compartida entre padres e hijos fomenta una mejora de la relación entre ambos, teniendo así un momento de unión; mejora el vocabulario y desarrolla enormemente la imaginación.

Ni que decir tiene que uno de los consejos más importantes para motivar a leer a los más pequeños es que los adultos deben dar ejemplo. A esas edades los más pequeños se pasan el día imitando a sus mayores: en la forma de hablar, repitiendo palabras; en el tono de voz; en las posturas corporales, etc. Así pasa también con la lectura: si ven a los adultos leyendo, querrán tener su propio libro para hacer lo mismo que sus padres.

 

Libros para niños de primaria

La educación primaria en los colegios procura fomentar la lectura fervientemente a través de multitud de libros de lectura según el curso en el que se encuentran. Pero cuando el fomento de la lectura viene dado por parte del colegio, quizás a los niños no les parezca tan seductor como si decidieran leer en su tiempo libre, sino que más bien parecen tareas impuestas.

Los libros para niños de primaria tienen que transportarles a un lugar desconocido y llamativo, con algunas ilustraciones que ayuden a la historia y de un grosor que no resulte pesado a la vista. Los relatos sobre la amistad, las emociones, la fantasía, historias divertidas, etc., son un buen inicio a la lectura en la edad de primaria.

Encontrar libros para niños de primaria puede resultar costoso, pero están en una edad en la que pueden comprender qué libros quieren empezar a leer. Los cómics a estas edades son muy demandados, ya que aúnan ilustraciones, una historia entretenida y diálogos. Los libros de aventuras y fantasía despierta mundos impensables para ellos y les transporta a lugares que jamás pensaron en llegar a imaginar.

Lo fundamental es encontrar qué género de libros quieren leer, les haga vibrar y se sientan cómodos y motivados a seguir haciéndolo. Como se suele decir, nunca falta un roto para un descosido, por lo que cada niño puede, sin duda, encontrar su libro adecuado.

 

El recetario exclusivo de la Ajonesa

Libros para niños antes de dormir

Si todo esto resulta complicado, encontrar el momento idóneo para leer puede convertirse en otro reto. La rutina en el colegio, las actividades extraescolares, el tiempo de ocio, las tareas del colegio, etc. En estos casos, los momentos antes de ir a dormir parecen acertados para relajarse y leer durante un rato.

Cuando los niños son pequeños, leerles un cuento antes de dormir es la nana que a veces necesitan para relajarse y descansar. Sin embargo, para motivarles a leer lo ideal es no hacerlo tumbados y con una luz tenue. El reto es leer un cuento con una historia coherente, con una moraleja y en la que aprendan algo, que cuestionen el porqué de las cosas.

Tras un día lleno de actividades y quehaceres, los niños con edad suficiente para leer independientemente, encuentran su momento de lectura después de cenar, relajados y dispuestos a sumergirse en historias ficticias y apasionantes.

Al final de la partida, mientras se consiga el objetivo, da igual los caminos que se tomen para llegar a él. Hay que procurar motivar desde sus gustos, encontrar el punto sobre el que apoyarse y, por supuesto, nunca imponer la lectura, pues conseguiremos el efecto contrario.

 

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