Deshidratación: ¡lucha contra ella en verano! - Choví
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Deshidratación: ¡lucha contra ella en verano!

Nuestro cuerpo es agua en más de un 50%, siendo esta proporción variable en función de la edad, el género y el peso, y es necesario reponerla debido a las pérdidas que se dan diariamente. Pero, ¿por qué la deshidratación es más peligrosa en verano? Con la llegada del verano aumentan las temperaturas y la

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Nuestro cuerpo es agua en más de un 50%, siendo esta proporción variable en función de la edad, el género y el peso, y es necesario reponerla debido a las pérdidas que se dan diariamente. Pero, ¿por qué la deshidratación es más peligrosa en verano?

Con la llegada del verano aumentan las temperaturas y la humedad, y, con ello, la sudoración, que es el principal mecanismo que el cuerpo pone en marcha para mantener la temperatura corporal. Por lo tanto, una mayor sudoración hace que nuestro organismo necesite más cantidad de agua que en otras épocas del año para evitar la deshidratación.

Además, en verano se disparan las ganas de salir de casa y disfrutar de largas horas al aire libre, por lo que resulta imprescindible una buena hidratación para mantener el equilibrio.

¿Qué podemos hacer para evitar la deshidratación en verano?

Lo fundamental es ingerir líquidos con mayor frecuencia, sobre todo, si nos exponemos directamente al sol o practicamos actividad física. Te recomendamos que siempre que vayas a la playa, a la montaña o realices ejercicio en exteriores, lleves contigo una botella de agua, para garantizar que aportas la suficiente cantidad de líquido al organismo, que gira en torno a los tres litros de agua al día, repartidos aproximadamente al 50% entre los líquidos que bebes y los alimentos que ingieres. Es decir, repartir 1,5 litros de líquidos a partir de lo que bebes y 1,5 litros a través de los alimentos.

¿Cómo lo hacemos para cubrir estas cantidades?

Para conseguirlo, alrededor de un litro y medio nos lo proporcionan entre 6 y 8 vasos de agua, aunque hay que tener en cuenta que también perdemos electrolitos o minerales, que debemos reponer a través de la dieta. Por eso, alternando con el agua, podemos optar por otras bebidas que nos hidraten. De todas formas, ¿cualquier bebida nos sirve?

Una costumbre muy habitual en las tardes de estos calurosos días, es quedar para tomar algo, consumiendo más cantidad de refrescos azucarados que, sin lugar a dudas, facilitan la acumulación de grasa y la retención de líquidos. Debemos tener en cuenta que, además, este tipo de bebidas, a la larga, crean todavía más sed y no te ayudarán a luchar contra la deshidratación.

Lo mismo ocurre con las horchatas o los granizados, tan típicos de los meses estivales. Y, en el caso de las bebidas con gas, también pueden producir gases y abrir el apetito. En este momento, podríamos preguntarnos:

¿Y, entonces, qué bebemos?

Para alcanzar una correcta hidratación deberemos optar por bebidas más saludables tales como zumos naturales, licuados de frutas y verduras e infusiones frías, que, aparte de agua, nos aportarán un interesante contenido en nutrientes que nos ayudará a llegar a las cantidades diarias recomendadas de vitaminas y minerales.

Como ejemplo, os proponemos una solución ideal y que os refrescará: una sopa fría de melón con menta, que no es nada más y nada menos que una bebida rica en vitaminas y minerales utilizada en ocasiones como primer plato. Así que, ¡no lo dudes! Bebe más veces y conseguirás ganarle la batalla a la deshidratación este verano.