Mito: ¿Existen los alimentos buenos y malos?
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Mito: ¿Existen los alimentos buenos y malos?

Todos sabemos que en cuestiones alimentarias son muchas las dudas que se nos presentan. Un ejemplo de ello son las preguntas que, muy habitualmente, realizamos a los dietistas-nutricionistas: ¿La piña adelgaza? ¿Es verdad que los frutos secos engordan? ¿Verdad que las semillas de chía son muy buenas? En definitiva: ¿existen los alimentos buenos y malos

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Todos sabemos que en cuestiones alimentarias son muchas las dudas que se nos presentan. Un ejemplo de ello son las preguntas que, muy habitualmente, realizamos a los dietistas-nutricionistas: ¿La piña adelgaza? ¿Es verdad que los frutos secos engordan? ¿Verdad que las semillas de chía son muy buenas? En definitiva: ¿existen los alimentos buenos y malos para la salud?

A estas preguntas, los profesionales de la alimentación responden con un “no existen los alimentos buenos y malos, sino dietas adecuadas e inadecuadas”. El balance energético es un equilibrio entre la entrada y la salida de kilocalorías, que además se complementa con el aporte y el gasto de nutrientes. Esto depende de diversos factores físicos como el peso, la talla, la edad, el sexo, entre otros. Para conseguir una proporción adecuada de todos estos nutrientes lo ideal es seguir una dieta saludable, que sea equilibrada, variada y suficiente.

¿Por qué no existen los alimentos buenos?

¿Y esto qué significa? Pues que debemos evitar aplicar las propiedades de un grupo de alimentos a un alimento concreto. Es decir, en el caso de la piña afirmar que es un alimento bueno es correcto, pero si únicamente tomamos esta fruta estaremos tomando las vitaminas y minerales que proporciona, pero dejando de aportar otros muchos nutrientes que nos facilitan las demás frutas, por este motivo no podemos atribuirle unas propiedades mágicas. En este caso, lo correcto sería afirmar que incluir frutas en nuestra dieta es beneficioso por la gran cantidad de nutrientes (como las vitaminas, los minerales, la fibra y el agua, además de antioxidantes) que nos aportan.

Lo mismo ocurre con las semillas de chía a las que, actualmente, se atribuyen un sinfín de propiedades beneficiosas, incluso curativas, de las que falta evidencia científica. Aunque si estas semillas no se incluyen dentro de una dieta variada y equilibrada estaremos obviando muchísimos nutrientes.

Lo cierto es que, las semillas en general, tienen cualidades muy beneficiosas para la salud. Empezando por un alto valor energético debido a su contenido en grasas saludables (ácidos grasos insaturados y esenciales) y a su contenido en proteínas.

También son una buena fuente de sustancias y vitaminas antioxidantes, como la E que nos protege frente a los radicales libres (elementos que dañan las células) que el organismo genera. Asimismo también proporcionan minerales como el potasio, el magnesio, el fósforo o el hierro. Como veis, las semillas son un alimento bueno que puede ser muy beneficioso si lo incluimos en nuestra dieta habitual, para el mantenimiento del estado de salud.

Así pues, en conclusión, afirmar que hay alimentos buenos o malos no sería lo correcto, sino decir que hay dietas adecuadas e inadecuadas. Esto es lo que realmente tiene beneficios o perjuicios para la salud.