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Tipos de Rebozados: Secretos para una Capa Crujiente

Tipos de Rebozados: Secretos para una Capa Crujiente

El rebozado es una técnica culinaria a la que se recurre para agregar sabor y textura a cualquier alimento.

Para ello se cubre al alimento de una mezcla de diferentes ingredientes para posteriormente freírlo. Ahora bien, dependiendo de los ingredientes que componen la mezcla, el alimento a rebozar, la temperatura o la técnica de rebozado, el resultado será uno u otro.

Es, pues, fundamental conocer los diferentes tipos de rebozados para poder sacarle el máximo partido a la técnica y conseguir bocados memorables. ¿Quieres conocer los más importantes? Sigue leyendo.

Tipos de Rebozados

Aunque existen decenas de formas rebozar, en este artículo hemos querido recopilar las más populares que debes conocer para mejorar tus habilidades en la cocina:

Empanado

El empanado es un proceso que consiste en pasar el alimento primero por huevo y luego por pan rallado para posteriormente freírlo a alta temperatura.

Para darle más firmeza, se puede intercalar una capa de harina entre el huevo y el pan rallado y para conseguir un toque esponjoso, se puede añadir levadura al huevo batido.

Para un toque creativo y textura adicional, se puede mezclar el pan rallado con frutos secos triturados, como almendras, nueces o cacahuetes. Esta combinación te permitirá disfrutar de matices de sabor más complejos y de un crujido extra en tus elaboraciones.

Variaciones como el empanado “a la milanesa”, con queso parmesano, ajo y perejil en el pan rallado, o “a la inglesa”, añadiendo aceite, leche o cerveza y mostaza al huevo, te ayudarán a dar un extra de sabor y textura a tus frituras.

Prueba nuestra receta de milanesas de pollo con salsa barbacoa.

Rebozado a la Romana

El rebozado a la romana es la mejor alternativa al empanado clásico. En este caso, en lugar de pan rallado, los alimentos se cubren primero con harina y luego se pasan por huevo batido.

Esta técnica es especialmente interesante para rebozar pescados y verduras, ya que les proporciona una cobertura más ligera que el empanado tradicional. De ahí el nombre de la típica receta de calamares a la romana.

El resultado es una capa exterior ligeramente crujiente que resalta los sabores naturales del alimento que encantará a quienes prefieren un rebozado menos pesado.

Rebozado a la Gabardina

El método en gabardina es una técnica de rebozado que implica sumergir los alimentos en una masa semilíquida, ofreciendo un resultado final crujiente y aireado.

Esta masa se prepara con huevo batido, harina y un impulsor, como bicarbonato de sodio o cerveza, para conseguir una textura esponjosa.

Se trata de una técnica especialmente popular para rebozar las famosas gambas a la gabardina. Aunque también puede usarse con otros mariscos, verduras o incluso piezas de pollo para conseguir un rebozado suave y consistente.

Rebozado a la Andaluza

El rebozado a la andaluza es una técnica tradicional española, particularmente utilizada para mariscos y pescados.

En este método, el alimento se pasa únicamente por harina de trigo y luego se fríe directamente en aceite caliente a alta temperatura.

El resultado es un rebozado ligero y crujiente que realza el sabor natural del pescado o el marisco sin sobrecargarlo. Es, pues, ideal para quienes prefieren una cobertura menos densa y más delicada.

Tempura japonesa

La tempura es un tipo de rebozado japonés conocido por su textura ligera, aireada y crujiente.

Esta prepara con una mezcla de agua muy fría y harina especial para tempura, lo que evita que la masa se desarrolle demasiado y mantiene la cobertura ligera y aireada.

Este método es ideal para rebozar verduras y mariscos, ya que no tapa los matices de sabor de estos preciados ingredientes.


La clave para lograr una tempura de verduras perfecta está en mantener la temperatura del aceite constante y en no sobrecargar la fritura para evitar que los alimentos absorban demasiado aceite.

Panko

El panko es, como la tempura, una técnica japonesa de rebozado que utiliza pan en copos grandes en lugar del pan rallado tradicional.

Este método, similar al empanado clásico, absorbe menos aceite y proporciona una textura más ligera y crujiente al alimento.

Es la técnica a la que debes recurrir si lo que buscas es un acabado más aireado y una capa crujiente más pronunciada que la que ofrece la tempura.

Consejos para conseguir un rebozado perfecto

Ahora que ya conoces los principales tipos de rebozado, sus características y los alimentos que realizar a través de estos, no está de más que eches un vistazo a los siguientes consejos prácticos destinados a conseguir rebozados crujientes, dorados y deliciosos:

  1. Seca bien los alimentos: Antes de rebozar, asegúrate de que los alimentos estén bien secos para que la masa o el pan rallado se adhiera correctamente.
  2. Temperatura del aceite: Mantén el aceite a una temperatura constante, idealmente entre 170-180 °C, para evitar que los alimentos absorban demasiado aceite y queden grasosos.
  3. No sobrecargar la freidora: Fríe en pequeñas cantidades para que la temperatura del aceite no disminuya y los alimentos se cocinen de manera uniforme. Lo mismo si vas a freír en una sartén o cazuela.
  4. Utilizar los ingredientes adecuados: Escoge el tipo de rebozado adecuado según el alimento y la receta (por ejemplo, tempura para verduras, empanado para pollo, etc.).
  5. Cambia el aceite regularmente: Por lo general, se recomienda cambiar el aceite de la freidora cada 8 o 10 frituras, dependiendo del tipo de alimento que reboces y del estado en el que termine la freidora tras cada fritura.
  6. Innovar con sabores: Experimenta añadiendo especias, hierbas o queso rallado al pan rallado o a la masa para dar un toque de sabor único.
  7. Control del grosor: Asegúrate de que la capa de rebozado no sea demasiado gruesa para que no ‘mate’ el sabor del alimento principal. El objetivo del rebozado es agregarle textura y sabor, no robarle protagonismo.
  8. Uso de harina: Para un rebozado más consistente, puedes pasar primero los alimentos por harina antes del huevo y el pan rallado.
  9. Reposo antes de freír: Deja reposar los alimentos rebozados unos minutos antes de freírlos para que el rebozado se asiente y adhiera mejor.
  10. Escurrir bien: Después de freír, coloca los alimentos en papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Siguiendo estos sencillos consejos y con mucha práctica y paciencia, conseguirás dominar cada una de estas técnicas y elaborar rebozados perfectos con los que deleitar a tus comensales.

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