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En qué partes de España se consume más alioli

El alioli se consume en toda España. Sin embargo, en la Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña, Aragón y Andalucía, esta salsa tan típica de la gastronomía mediterránea prima sobre el resto de los condimentos. A pesar de hacerse de manera bastante similar y con los mismos ingredientes, ajo y aceite, en cada una de estas regiones

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El alioli se consume en toda España. Sin embargo, en la Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña, Aragón y Andalucía, esta salsa tan típica de la gastronomía mediterránea prima sobre el resto de los condimentos.

A pesar de hacerse de manera bastante similar y con los mismos ingredientes, ajo y aceite, en cada una de estas regiones se conoce al alioli bajo distinto nombre: ajolio, allioli, ajiaceite o ajoaceite. Pero no os despistéis, el alioli siempre será una emulsión de ajo con aceite de oliva.

Origen del alioli

El origen de esta deliciosa salsa se remonta al Imperio Romano. En un principio, el alioli consistía exclusivamente en majar ajos en aceite de oliva hasta obtener una crema espesa. Hoy en día nos esforzamos un poquito más para darle un toque más personal y sabroso.

Los romanos se encargaron de dar a conocer la salsa de alioli a lo largo y ancho de Italia y Sicilia. Por su parte, los andalusíes de la época lo extendieron al norte de la península ibérica, llegando incluso a la Provenza y las Islas Baleares.

Uso extendido del allioli

Ni qué decir tiene que el alioli es uno de los condimentos más empleados en la gastronomía española. Se usa especialmente en recetas a base de marisco o pescado, pero no son los únicos platos donde poder degustar esta deliciosa salsa. Eso sí, siempre se sirve por separado para que cada comensal se ponga la cantidad que considere oportuna.

En el litoral alicantino, valenciano y murciano, el alioli siempre está presente a la hora de comer arroz a banda, arroz de marisco, fideuá o caldero. En Aragón es muy típico degustarlo gratinado sobre un buen bacalao mientras que en Cataluña prima sobre el conejo a la brasa o las butifarras con judías, por ejemplo.

Pero no todo se queda en la costa. En Madrid, por ejemplo, es bastante típico añadir alioli a un buen bocadillo de calamares. Además, a lo largo y ancho de todo el territorio español, es común servir un poco de alioli y pan antes de las comidas.

Curiosidades del alioli

A nivel nutricional, la salsa de allioli nos aporta todos los beneficios de su ingrediente estrella: el ajo. Es decir, acompañar las comidas con un poquito de este condimento nos ayuda a incorporar a la dieta grandes cantidades de vitamina K, vitamina E, vitaminas del grupo B y ciertos minerales.

La vitamina K ayuda en el proceso de coagulación sanguínea y favorece el correcto funcionamiento del hígado. La vitamina E, el antioxidante natural por excelencia, minimiza el envejecimiento celular y actúa de barrera frente a los temidos radicales libres. En menor medida, el ajo también es fuente de otra serie de vitaminas, incluidas las del grupo B, pero en cantidades bastante más pequeñas.

En cuestión de minerales, el ajo de la receta de alioli constituye una fuente rica en yodo, sodio y hierro. Nunca están de más en una dieta rica, sana y equilibrada. Podemos decir que la salsa de alioli, además de rica y sabrosa, nos ayuda a conserva una salud fuerte.

Receta clásica de alioli

Cada persona en la cocina es un mundo y hará el alioli a su manera. Sin embargo, todas las recetas tienen lo siguiente en común:

ingredientes para 4 personas
  • 2 dientes de ajo
  • 200 ml de aceite de oliva
  • 1 chorrito de limón recién exprimido
  • 1 huevo
  • 1 pizca de sal
Elaboración

Lo más complicado de la elaboración del alioli es ligar la salsa. Debe realizarse con movimientos circulares y lentos hasta conseguir una emulsión. Para ello, comienza majando el ajo y el huevo en un mortero con movimiento circular siempre en el mismo sentido.

Añade poco a poco, prácticamente gota a gota, el aceite sin dejar de realizar los movimientos circulares. Antes de terminar con el aceite, incorpora a la mezcla el zumo de limón y la pizca de sal. Finaliza de añadir el aceite que quede y sigue removiendo circularmente con el pistilo del mortero.

Es bastante común que la salsa se corte al elaborarla. En esos casos podrás recuperarla con una miga de pan bañada en vinagre o un trocito de patata cocida. Además, si empleas aceite templado y retiras el germen a los dientes de ajo, facilitarás el ligado. La yema del huevo ayuda a que la emulsión se forme antes.

Y así es cómo se hace un alioli clásico en toda regla. Ahora bien, siempre se puede “customizar”. Por ejemplo, se le puede añadir perejil, membrillo, azafrán e incluso manzana asada.