Los frutos secos son unos grandes desconocidos para muchas personas. Conocer sus propiedades y valor nutricional, así como incorporarlos de forma regular en nuestra dieta, puede resultar muy beneficioso para nuestra salud. De hecho, debido a su rico contenido en grasas no saturadas, fibra, proteínas y minerales suponen un tentempié saludable y nutritivo perfecto para media mañana o para la merienda.

¿Por qué incluir frutos secos en nuestra dieta?

En primer lugar, debemos tener en cuenta que los frutos secos forman parte del grupo de alimentos denominados calóricos, es decir, que aportan una cantidad considerable de calorías y energías debido a su contenido rico en grasas. Sin embargo, esto no debe asustarnos: las grasas presentes en los frutos secos son no saturadas y son consideradas cardiosaludables. Un consumo moderado de estos alimentos, por tanto, podría contribuir a reducir los niveles perjudiciales de colesterol. Además, este contenido en grasas saludables los hace idóneos para generar reservas de grasas antes de entrenamientos deportivos o ejercicios físicos exigentes.

Además del interesante aporte de grasas no saturadas, los frutos secos son alimentos ricos en proteínas, vitaminas, minerales y fibra, constituyendo un alimento que no solo contribuye a reducir el colesterol, sino que integra muy buenas propiedades antioxidantes, así como beneficios para el corazón y la tensión arterial.

Un tentempié saludable y el aliño perfecto

Como hemos visto, los frutos secos aportan una amplia variedad de propiedades saludables. Sin embargo, como con cualquier otro tipo de alimento, debemos consumirlos en una proporción adecuada. No debemos olvidar que se trata de alimentos calóricos que, precisamente por esta concentración de nutrientes y calorías, son ideales como tentempié (debido a sus propiedades y aporte de sensación de saciedad) y, por supuesto, perfectos como aliño para condimentar platos como ensaladas.

Frutos secos y salsas Choví para ensaladas: la combinación perfecta

Te proponemos una forma sencilla y saludable para convertir tus ensaladas en una explosión de sabor:

  1. Prepara tu ensalada con la base que más te guste.
  2. Añade frutos secos: almendras, nueces, avellanas, piñones, anacardos, semillas de sésamo o calabaza,etc. Prueba el que más te guste o combínalos.

Elige una de nuestras salsas frescas y sabrosas para ensaladas y disfruta de un tentempié saludable sin renunciar al sabor. Puedes probar la salsa césar (con un suave sabor a queso y un toque de anchoas), la salsa yogur (elaborada con nata, yogur y un toque de hierbas) o la salsa miel y mostaza que incluye un refrescante y dulce toque de arándanos.

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