Lo último que apetece a primera hora de la mañana, todavía con la legaña pegada  y entre las prisas para no llegar tarde al cole, es ponerse a discutir que si “tómate la leche”, que si “no quiero”, que si esto, que si lo otro…

A los niños, igual que a los adultos, les gustaría estar cinco minutitos más bajo las sábanas, y por eso muchas veces la hora del desayuno se convierte en nuestro peor enemigo cuando, en realidad, debería ser todo lo contrario.

Está demostrado que el desayuno es una de las comidas más importantes del día. No estamos diciendo que haya que comer mucho, sino que hay que saber qué comer para empezar el día con buen pie.

Igual la casa no queda todo lo recogida que nos gustaría o esa raya del pelo no va todo lo recta que queríamos que fuera, pero merece la pena dedicar aunque sólo sean 10 minutos más a sentarnos y desayunar en condiciones.

Un desayuno agradable no está reñido con un desayuno saludable. Ya te hablamos en el blog de qué hacer para que tus hijos coman sano en la merienda y en la cena. Ahora te contamos cómo combatir esa “temida” hora del desayuno de una manera saludable.

La importancia del desayuno

Existen muchos estudios que afirman que la alimentación es un elemento fundamental para que los niños aprendan mejor. El desayuno, que es la primera comida del día, es clave para que afronten el día con energía y que estén receptivos.

Por lo común, nuestros desayunos están llenos de azúcar, seguramente sea el momento del día en el que más productos procesados consumimos. El azúcar es necesario para nuestro organismo, no se trata de “demonizarlo”. El problema es cuál es su fuente y que muchas veces no somos conscientes de la alta cantidad que tomamos.

El azúcar nos da picos de energía  altos en poco tiempo, lo malo es que nuestro organismo lo “quema” rápido. Esto hace que nuestros hijos puedan tener hambre al poco de desayunar o que se sientan sin fuerzas y adormilados pese a haber comido a primera hora.

Para que los niños lleguen al almuerzo despiertos y con energía, hay que darles desayunos nutritivos. O lo que es lo mismo, ricos en hidratos de carbono, proteínas y fibra.

Ideas para desayunos sanos

Cambia los alimentos “típicos” del desayuno por equivalentes más saludables

¿Qué es lo que normalmente desayunáis en casa? ¿Cereales? ¿Tostadas? ¿Yogures? ¿Zumos? ¿Bollería? No tienes por qué renunciar a nada de esto para tener un desayuno infantil saludable, simplemente necesitas cambiar los componentes de estas comidas.

Los productos integrales contienen hidratos de carbono pero, a diferencia de las harinas blancas, nuestro metabolismo los procesa más lentamente. Por eso, a diferencia de lo que pasa con el azúcar, nos dan energía pero dura más tiempo. Además, son fuente de fibra, por lo que nos sacian más y cuidan mejor nuestro estómago.

Cambia los cereales azucarados por avena o muesli (muy rico con trocitos de chocolate o frutos del bosque). Empieza a tomar las tostadas de harina integral –y si llevan algunas semillas, mejor (son proteína pura). Olvídate de los yogures de sabores y pásate al griego con fruta y/o frutos secos (más proteína); recuerda que los desayunos con fruta son tus mejores aliados, gracias a ella estarás dando a tus hijos el azúcar que necesitan en su justa medida. Y en cuanto a los zumos y la bollería, ¿qué tal si los hacemos en casa?

Prepara tus desayunos con antelación

“No tengo tiempo”. Ésa debe de ser la excusa que más repetimos para justificar desayunos deficientes. Sin embargo, hay desayunos saludables y fáciles que puedes preparar de manera rápida.

Lo mejor es, simplemente, prestarle un poco de atención. La preparación te ayudará muchísimo. No esperes a última hora o a coger lo primero que pilles, puedes dejar muchas cosas preparadas la noche anterior.

Algunos trucos: tener fruta cortada para que a los niños les resulte más fácil comerla, rallar tomate con aceite y sal y guardarlo en un bote en la nevera, o aprovechar el congelador para conservar tus dulces o panes.

Fabrica tu propia bollería y zumos

Hacer magdalenas o galletas en casa es una actividad muy divertida, en la que pueden participar tus hijos, y que te pueden asegurar un desayuno más saludable. Utiliza harina integral y controla el azúcar que usas. Puedes congelar e ir sacando según necesites, ya que tarda muy poco en descongelarse.

La licuadora o batidora de mano es una gran aliada para zumos naturales o batidos. Sólo tienes que meter los ingredientes y darle al botón.

No tengas miedo de los desayunos salados

Relacionamos el desayuno infantil con el dulce, pero no tiene por qué ser así. Un huevo revuelto sobre una tostada integral, unos tomatitos cherry de acompañamiento y un zumo natural es uno de los mejores menús para un desayuno infantil. Y no tardarás nada en hacerlo.

Los huevos son perfectos para un desayuno proteico: energía.

Haz que el desayuno sea parte de tu rutina

Muchas veces lo único que necesitamos es pararnos a pensar un poco, cambiar el chip y acostumbrarnos a alimentos a los que no les hacíamos caso. Dedica un poco de tiempo al desayuno hasta que lo tengas tan asimilado que ni te darás cuenta de que comer sano desde primera hora del día forma parte de tu rutina.

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