Trucos para conseguir la masa de croquetas perfecta

  • Lo principal para lograr la bechamel para croquetas perfecta es hacerla con mucho mimo. Vamos a tardar muy poco en hacerla, así que no tengas prisa. Fuego muy bajo, y sin parar de remover despacio para que se mezcle bien pero no se queme nada.
  • Para saber si tenemos la textura de la bechamel ideal para hacer croquetas, podemos fijarnos en las varillas de batir. Si al separarlas de la masa ésta se queda pegada en las varillas y se forma un hilo hasta el cazo, es que está perfecto. Ni que esté demasiado líquido como para que no quede rastro en las varillas, ni que se quede la masa pegada a la cazuela.
  • En muchas recetas de bechamel para croquetas caseras verás que utilizan cebolla. Esto se hace para añadir esponjosidad, que no resulte tan seca. Si haces tu bechamel con cebolla, hay dos cosas que debes tener en cuenta: lo primero es que la cortes en trozos muy pequeños para que luego no te queden tropezones, y lo segundo es cómo la cocines. Pon la cebolla en el cazo o sartén donde vayas a hacer la bechamel (puedes poner unas gotitas de aceite primero para que no se te pegue/queme) y añade la mantequilla; la idea es cocinar la cebolla en la mantequilla líquida hasta que quede pochadita, y luego añades el resto.
  • Otro truco para conseguir croquetas más sabrosas es hervir la leche con un hueso de jamón para que le dé sustancia. Y también hay quien utiliza mitad leche y mitad nata líquida.
  • Para evitar grumos, puedes tamizar la harina, es decir, pasarla por un colador mientras se la echamos a la mantequilla.
  • Si te queda una bechamel un poquito espesa de más, siempre puedes utilizar la batidora para hacerla más líquida. Y si quieres espesarla un poco, déjala reposar un rato en la nevera.
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